| Programas de vacunación en reproductoras y ponedoras comerciales
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Pedro Villegas, MVZ., Ph. D.
Universidad de Georgia Facultad de Medicina Veterinaria
Departamento de Medicina
Aviar
Athens, Georgia 30602
Los programas de vacunación en reproductoras varían
de acuerdo con factores relacionados con la situación geográfica de la
explotación avícola, prevalencia de enfermedades en la zona, regulaciones
gubernamentales existentes, tipo de cepas de campo presentes, etc. Debido a estas variaciones, los programas de vacunación
deben ser muy flexibles para que de esta forma puedan acomodarse a las
circunstancias de cada explotación avícola. Esta quizás es una de las razones por las cuales se presentan
frecuentemente sugerencias o modificaciones a los programas por parte de los técnicos
representantes de empresas que suplen productos biológicos, aves, productos
farmacéuticos, etc., que visitan con frecuencia las empresas avícolas.
El objeto de este resumen es el de revisar algunos
puntos importantes en los programas de vacunación usados actualmente,
contrastando algunas veces con los programas del pasado, y resaltar algunos
cambios en productos biológicos actuales.
Para establecer un plan de vacunación general se debe
tener en cuenta que existen productos biológicos que se pueden considerar como
vacunas “comunes” debido a que son usadas en la mayoría de explotaciones avícolas
(Marek, Newcastle, bronquitis, Gumboro), mientras que otras se pueden clasificar
como vacunas “especiales” que se utilizan sólo bajo determinadas
circunstancias (Pneumovirus, anemia infecciosa, laringotraqueítis, Mycoplasma).
Por lo tanto, el plan de vacunación inicial debe contemplar las vacunas
comunes, adicionando luego las especiales, incluyendo algunas bacterinas que
pueden usarse en algunos países.
Marek:
Todas
las reproductoras y ponedoras del mundo son vacunadas contra la enfermedad de
Marek. La vacunación se hace al día
de edad en la planta de incubación. Las
cepas vacunales más utilizadas comprenden la cepa HVT (FC-126), SB1, Rispens y
sus derivados. Por observaciones de
campo, algunos técnicos han observado un menor porcentaje de aves con tumores
cuando las aves se revacunan después de haber viajado varias horas. Así mismo, en ponedoras comerciales algunos técnicos han revacunado
contra Marek después de varias semanas de edad, observando disminución en la
presentación de tumores. Desafortunadamente, en estos casos es difícil contar con los
controles apropiados para efectuar una mejor evaluación.
Newcastle:
Las
vacunas contra Newcastle son de amplio uso en la mayoría de países del mundo.
El plan de vacunación contempla el uso de 3 vacunas durante la crianza,
seguidas por una vacuna inactivada, emulsionada en aceite que generalmente
contiene otros antígenos como bronquitis y Gumboro. Las cepas más utilizadas mundialmente son la B1 y LaSota y sus
derivados o clones, aunque en los últimos años en el mercado internacional se
encuentran otras cepas como la Ulster, V4 y VG/GA.
Bronquitis infecciosa:
Al igual
que Newcastle, las vacunas contra bronquitis son de amplio uso en la industria
avícola y generalmente se presentan combinadas con Newcastle para facilitar su
aplicación. El plan de vacunación
es similar al expuesto para Newcastle, con la diferencia de que debido a la
diversidad antigénica del virus de bronquitis, la mayoría de vacunas son
preparadas con la cepa Massachusetts ya que este serotipo se encuentra con mayor
frecuencia en la industria avícola. Existen
otras vacunas preparadas con otras cepas virales como la Connecticut, las cepas
Holandesas representadas por la H-120, H-52 y las D274, D1466; la nueva cepa
4/91 originaria de Inglaterra, otros serotipos encontrados en Estados Unidos
representados por las cepas Arkansas 99, Florida 88, JMK y otras consideradas
variantes encontradas en distintas áreas geográficas.
Tanto para Newcastle como para bronquitis, en algunas
empresas es común la práctica de administrar vacunaciones durante el período
de producción. Las vacunas se
administran en el agua de bebida a intervalos de 60 – 90 días.
Gumboro:
Las
cepas intermedias constituyen las vacunas más utilizadas para controlar la
enfermedad de Gumboro. En las
reproductoras y ponedoras en crianza y desarrollo generalmente se aplican 2
vacunas a virus vivo, seguidas por la vacuna inactivada preparada con los antígenos
ya mencionados. Algunas veces se
utiliza una vacuna adicional con el objeto de primovacunar o sensibilizar las
aves antes de la aplicación de la vacuna inactivada. La eficacia de esta vacunación es aún discutible.
Existen vacunas preparadas con numerosas cepas entre las cuales se puede
mencionar la cepa Lukert con sus derivados, la Winterfield (2512), la S706, la
ST12, la cepa Moulthrop, la D78, y muchas más usadas en distintos países.
En la vacuna inactivada generalmente se incluyen cepas
variantes para proporcionar anticuerpos en las progenies y de esta forma ayudar
en el control de este tipo de cepas. Vacunas
que contienen virus cultivado directamente en la bolsa de Fabricio de pollos
libres de patógenos, también se incluyen en el producto inactivado con el
objeto de proporcionar una mayor cantidad de antígeno y de esta forma obtener
mayores niveles de anticuerpos.
La práctica de aplicación de esta vacuna inactivada
en aves en producción con el objeto de aumentar los niveles de anticuerpos en
las progenies procedentes de las aves con mayor edad, ha disminuido
considerablemente debido a las mejoras en la calidad de las vacunas (mayor
contenido antigénico) y al estrés causado durante el proceso de vacunación.
Encefalomielitis:
Esta
vacuna es aplicada en las reproductoras generalmente entre las 10-12-14 semanas
de edad. La aplicación en el agua
de bebida ha dado resultados satisfactorios durante muchos años, sin embargo,
actualmente muchas empresas practican la vacunación junto con el virus de
viruela, aplicando este producto dual en la membrana del ala. La vacunación de las ponedoras comerciales con la vacuna de
encefalomielitis es recomendable cuando se demuestra la presencia de anticuerpos
contra este virus en las aves en producción. En muchas empresas la vacunación de las ponedoras contra
encefalomielitis es una práctica común.
Reovirus:
A pesar
de que este tipo de vacunas son usadas por la mayoría de empresas avícolas en
el mundo, existen aún algunos países y regiones donde no se practica la
vacunación contra reovirus. Por
esta razón en el presente resumen esta vacuna se clasifica en el grupo de las
comunes. Generalmente se utilizan
dos vacunaciones con vacunas a virus vivo aplicadas durante la primera y entre
la 5a y 6a. semanas de edad. La
cepa S-1133 es la más utilizada, existiendo diferencias entre las vacunas
comerciales basadas en la forma como se maneja el virus semilla utilizado en la
producción de la vacuna.
Viruela aviar:
Una o
dos vacunaciones? La decisión
depende de la zona, aún cuando se trata de un mismo país. La edad de aplicación también depende del tipo de desafío encontrado
en el campo.
Laringotraqueítis:
La
frecuencia de uso de esta vacuna depende de la época y de la región. En las reproductoras, debido a los sistemas de bioseguridad existentes,
esta vacuna es de muy poca utilización. Sin
embargo, en las ponedoras comerciales algunas veces es necesario su uso debido a
la presencia de cepas patógenas de campo. Una o dos vacunaciones son generalmente suficientes para proporcionar una
inmunidad satisfactoria. La primera
vacuna se debe aplicar de preferencia después de la 3a – 4a semana de edad
para obtener el mayor beneficio.
Pneumovirus:
Debido a
los escasos datos experimentales que se tienen para la evaluación controlada de
estas vacunas, la mayoría de decisiones se han hechos basados en las respuestas
serológicas que se obtienen y en la observación de las aves a nivel de campo.
El plan de vacunación recomendado por las empresas que distribuyen las
vacunas comprende el uso de una vacuna a virus vivo aplicada aproximadamente
entre 12-14 semanas, seguida del producto oleoso antes de la producción
(18-20-21 semanas). La aplicación
de dos vacunas inactivadas también ha dado resultados satisfactorios en algunas
explotaciones.
Otras
vacunas virales:
Hepatitis:
La
vacunación contra hepatitis en las reproductoras está dirigida a proporcionar
protección en las progenies (pollos de engorde principalmente). En América latina, India y Paquistán se han utilizado vacunas
inactivadas para aplicación tanto en los pollos de engorde como en las
reproductoras. En Australia se ha
desarrollado una vacuna a virus vivo de aplicación en las reproductoras entre
10-14 semanas de edad. En las áreas
donde existe una incidencia frecuente de hepatitis en los pollos de engorde, es
recomendable iniciar un plan de vacunación en las reproductoras utilizando
productos inactivados que contengan los serotipos presentes en la zona.
Anemia infecciosa aviar:
Generalmente
la vacunación se practica en las abuelas de las empresas dedicadas a la venta
de reproductoras, por lo tanto, la mayoría de reproductoras poseen anticuerpos
contra anemia cuando se examinan al día de edad, proporcionando protección
durante los primeros días de vida. La
decisión de aplicar esta vacuna en las reproductoras depende del análisis de
los resultados de serología hechos entre 8 – 12 semanas de edad, para evaluar
la presencia de anticuerpos en las reproductoras. Generalmente los resultados muestran que las aves poseen
anticuerpos a esta edad, aumentando los niveles a medida que avanzan en edad,
por lo tanto, la mayoría de las empresas no considera necesario la vacunación
de las reproductoras. Así mismo,
la mayoría de los pollos de engorde y ponedoras comerciales nacen con
anticuerpos proporcionados por las reproductoras.
Las bacterinas contra coriza,
Pasteurella multocida
(cólera aviar) y Salmonella tienen su mayor uso en aves ponedoras comerciales.
Coriza:
En las
regiones donde existen problemas debido a Hemophilus paragallinarum,
generalmente es necesario dos aplicaciones de la bacterina, tratando de
programarlas lo más tarde posible con el objeto de obtener la mayor protección
durante la época de mayor estrés que genealmente se presenta cuando se logra
el máximo de producción. Bajo
condiciones normales en reproductoras de engorde, las aplicaciones se programan
entre las 10-14 semanas, y entre las 18-20 semanas de edad. En las ponedoras comerciales la programación se adelanta dos
semanas aproximadamente.
Pasteurella y Salmonella:
Las
empresas que utilizan estos productos generalmente realizan dos aplicaciones con
un intervalo de 4-6 u 8 semanas entre ellas.
Cólera aviar:
Para
controlar el cólera aviar, algunas empresas utilizan dos bacterinas mientras
que otras combinan un producto vivo con la bacterina. Existen diferencias de opinión acerca del tipo de vacuna
viva a utilizar, pues las cepas presentes en las vacunas difieren
considerablemente en patogenicidad. La
edad de aplicación de los productos generalmente es después de las 12 semanas
de edad.
Salmonella:
Aunque
subsiste la controversia acerca de su uso en reproductoras de engorde, numerosas
empresas utilizan las bacterinas con el objeto de disminuir la transmisión
vertical de algunas Salmonellas a la progenie. En pondeoras comerciales el uso de las bacterinas es ampliamente
aceptado. El número de
aplicaciones depende del desafío existente. También existen varios productos vivos que evitan los
problemas de altas mortalidades tanto en las aves vacunadas como en la progenie.
Nuevos productos vivos, desarrollados usando técnicas moleculares, ya
han sido aprobados en varios países Europeos y en Estados Unidos.
Mycoplasma:
Existen
bacterinas contra Mycoplasma gallisepticum (MG) y contra M. synoviae (MS).
Así
mismo, existen por lo menos 3 vacunas comerciales vivas contra MG y una contra
MS. Los productos vivos tienen la
tendencia a desplazar el Mycoplasma de campo, multiplicándose en el tracto
respiratorio de las aves, induciendo la producción de anticuerpos. Las bacterinas dependen de la producción de anticuerpos sólamente.
Al igual que en otros casos, estos productos son muy utilizados por la
industria avícola de ponedoras comerciales, mientras que su uso en
reproductoras de engorde debe ser cuidadosamente evaluado, estableciendo los
objetivos a lograr cuando se diseña un programa de vacunación.
Como se puede observar, son muchas las vacunas que se pueden utilizar tanto en las reproductoras de engorde como en las ponedoras comerciales. Las opciones son también numerosas y en algunos casos se requiere de experiencia para combinar algunas vacunas y así disminuir los numerosos manejos que se le deben hacer a las aves cuando se emplean numerosas vacunas. Por esta razón, es necesario tener en cuenta que el trabajo realizado por las vacunas debe ser complementado por buenas medidas de bioseguridad con el objeto de obtener un mayor beneficio de su uso y lograr el control de las enfermedades con el menor número de aplicaciones. La bioseguridad es quizás la vacuna más efectiva disponible para la industria avícola.